La precariedad laboral de los jóvenes se debe a una pérdida de derechos laborales, advierte el Informe del Observatorio de Salarios 2018.

Dos de cada tres asalariados de entre 15 y 29 años trabajan en México en condiciones de precariedad debido mayormente a que ganan menos del mínimo para no caer en situación de pobreza, 359 pesos al día por hogar, según lo establecido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), o bien porque no tienen cobertura de la seguridad social.

Esto los convierte en la población asalariada más vulnerable del país, ya que mientras el 66% de los jóvenes se encuentra en esta situación, 61% de la población ocupada total vive así, situación que se mantiene desde 2014.

Para aquellos con licenciatura o ingeniería, la tasa de desempleo asciende a 10.7%, mientras que para quienes cuentan con educación media superior esa cifra es de 8.8%, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Tener una licenciatura en México no es sinónimo de buen salario. La remuneración del profesionista está 50% por debajo de lo que podría percibir si la economía tuviera un mayor crecimiento y el sector productivo reclamara más capacitación para los puestos, señaló José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), del Tecnológico de Monterrey.

“Las actividades de trabajo que generan valor agregado en el país son menores, así que la contratación de personas con mayor preparación es más restringida. No se reclama alta capacitación, los procesos intensivos en mano de obra es lo que más se busca, más no la calidad”, expresó el académico.

El Distrito Federal registra la mayor desocupación para universitarios. La solución inmediata para esos profesionistas ha sido aceptar salarios menores, algunos continuan su formación para pelear por el puesto con otras armas y otros deciden emprender, enlistó.