La temperatura del medio ambiente aumentó cuatro grados en los últimos 50 años, número que parece inofensivo a simple vista; sin embargo, en regiones donde se rebasan los 40 grados, las temperaturas pueden ser mortales.

De acuerdo con el estudio de Polioptro Martínez Austria, catedrático del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de las Américas Puebla (Udlap), la gravedad de las ondas de calor depende de factores como la adaptación de los habitantes, las condiciones de humedad, su duración y el cambio de temperatura entre el día y la noche.

La investigación que forma parte de la Cátedra UNESCO- UDLAP en Riesgos Hidrometeorológicos, revela que lo que representa una incomodidad se puede convertir en deshidratación, después en golpes de calor y, paulatinamente, se agravarán padecimientos como diabetes, problemas cardiovasculares, renales o pulmonares, y lo que sigue es la muerte.