Se dice que don Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, quien en ese entonces ostentaba el cargo de virrey en la Nueva España, mandó traer a una joven procedente del continente asiático, para convertirla en su dama de compañía. Durante el viaje que la jovencita hizo desde China hasta el continente americano, fue raptada y trataron de venderla, sin embargo, la chica escapó y logró llegar a México.

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Una vez ahí, uno de los comerciantes se la vendieron a Don Miguel de Sosa, quien la hizo su esclava, a la muchacha se le conocía como Catalina de San Juan y vivió poco tiempo al lado de su nuevo amo, pues este falleció repentinamente. A pesar de esto, su amo dejó estipulado en su testamento que a su muerte se le diera la libertad y así se hizo, gracias a esto Catalina fue a vivir a un convento hasta el día en que murió

Actualmente, se le conoce al Templo de la Compañía como el sitio exacto en donde descansan los restos de la China Poblana. Se dice que luego de su muerte, varias mujeres comenzaron a imitar su estilo de vestir. La razón de esto era principalmente porque ella provenía de un continente lejano en donde se utilizaba otro tipo de materiales para confeccionar los vestidos.