Una vez consumada la Independencia el Congreso General de México decretó que se adornaran los sitios en que fueron sacrificados los Héroes de la Independencia nombrando, entre ellos, a Miguel Bravo, quien murió fusilado en ese lugar el 15 de abril de 1814.

El Ayuntamiento de Puebla vio en el Paseo del Parral un espacio para homenajear a Bravo. En 1827, se edificó un monumento con una pirámide de sillares, coronada con un águila y con el Busto de este Héroe; alrededor de este monumento se plantaron árboles sirviendo así como Paseo.