Se celebra en Zacatlán, y es considerada la fiesta más importante de este pueblo. Tiene un carácter mucho más católico que aborigen.

Esto es porque se le rinde culto a la Virgen de la Asunción, la cual protege y favorece a los fruticultores de la región. Se celebra todos los años, a partir del 15 de agosto.

Durante esta celebración se ponen a disposición de los visitantes y participantes una numerosa variedad de productos derivados de la cosecha de manzana.

Se ofrecen platillos, bebidas y dulces. Otras actividades que rodean esta celebración son desfiles y la coronación de una reina del pueblo.