Hace ya mucho tiempo, antes de la llegada de los españoles a lo que era la antigua provincia de Zacatlán, vivía en esta región una hermosa mujer de grandes ojos soñadores, llenos de un tierno mirar que hacían que se estremecieran de emoción incontenida las fibras más intimas del corazón de cualquiera de los fuertes mancebos que la veían.

Al mirarse estos en sus bellos ojos de mansas tardes grises; tan hondos como la inmensidad del mar del océano sentían que se embriagaban de éxtasis, de luz, de vientos, de zafiros, de esmeraldas y diamantes.

Así de hermosos eran sus profundos ojos negros, como la noche misma tachoneada de estrellas. Sus cabellos eran negros, negros como lo más profundo de la noche en sus vasto de incontenidas luces multicolores. El viento de la tarde al bajar por la arboleda ondulaba su radiante cabellera en dulce y suave vegetación.

Mientras miraba arrobada el horizonte al oscurecerse, soñaba triste, recordando el sabor mágico de unos labios que hace tiempo partieran.

Está triste de tanto soñar, caminaba con los ojos abiertos en la azul esperanza de un regreso venturoso y camina en suelos por amor de la mano que la guía. Hace tiempo que el hombre amado había partido a la guerra y no se tenían noticias de ninguna índole de incorporación del bando zacateco a los ejércitos comandados por Nezahualcóyotl para que este recuperara su reino de Azcapotzalco y que por consejo de Huitzilihuitzin; su maestro,le dijera que tomara ánimo y valor y que fuese a las partes de donde le llegaría socorro, como lo eran las provincias de Huejotzingo, Tlaxcallán y otros por ser hombres valerosos. -fue así que el guerrero indómito de la profunda serranía salió con el auxilio de las tropas zacatecas para ayudar a aquel personaje a recuperar su trono.

Y en una tarde de profunda melancolía y de luces de arreboles tras las colinas, se despidieron los amantes, dedicándose mil paréntesis de amor. El altivo guerrero y amante decía a su doncella que se iba en las del viento soñado con ella, con la faz del cielo, en los aires cruzando ligero pensando en volver lo más pronto a su lado. Mientras estas palabras decía, dejaba la doncella asomar una débil sonrisa llena de tristeza, mientras que sus mejillas se coloraban de nieve y de rosas, y en tanto en su mirada, había desconsuelo amor y sufrimiento.

Ella no trata de impedirle la dolorosa partida, pues bien sabe, que los hombres valientes sólo tiene cabida en el corazón de su pueblo. Y con voz pura y de plata de cristal, le dice muy débil, muy pálida y muy asustada, que los dioses lo colmen de ventura y del trance salga bien librado.

Ha pasado mucho tiempo y en sus ojos tan negros y siempre bellos, mora la tristeza y la pesadumbre total de un alma tan sola, a la vez que lleva en sus pasos que guía,su amor tan lejano, la distancia que espera

Todas las tardes camina por esos senderos de siempre y que juntos andarán tomados de la mano y llega al balcón de sus citas anciadas, soñando con el amante, soñando con el regreso. Una mañana de azules clarines y notas amarillas, bajó la plaza la doncella, había gran tumulto y gran alegría reinaba por doquier. Los teponaxtlis y los ahuehuetes tocaban con gran profusión. La doncella tocada por un rayo de esperanza, sabe de inmediato que los esforzados guerreros que hace mucho que partieran ¡han regresado! .

Corrió alborozada hasta el grupo aquel, y alzando la cabeza por encima de todos aquellos hombros, buscaba afanosa la sobria figura de su amado de hermosas tardes quietas. Mientras tanto, otras mujeres hacían lo mismo y en cuanto descubrían la tez morena de sus ansiosos amores, lanzaban agudos gritos de júbilo y echaban a correr hacia donde estaban los motivos de sus preciosas exclamaciones. Ella por más que buscaba, por más que alzaba los hombros preciosos, tan sólo cubiertos por una túnica del más blanco fulgor, no hallaba el motivo de su búsqueda, no hallaba la figura de su guerrero luchador.

Un agudo de profundo dolor siente que le traspasa el corazón al enterarse de la muerte de su guerrero esforzado, sale corriendo, perdida la razón hacia el balcón de sus citas ansiadas donde soñara con el amante y con el porvenir que el mañana presiente. Llorando pasa los días y en tarde de invierno mientras el sol entre la tarde moría, se levanta del sitio de su pesar y en acción resuelta invoca a sus dioses, ofreciendo su vida, dando alma y vida ¡vida y alma entera!, y no pensando en nada más se arroja al profundo barranco del balcón aquel. Murió aquella bella mujer, con la dulzura de una rosa deshojándose en la albura del manto de una virgen solitaria ¡su amor fue más hondo que el misterio! y en aquel arrojo de inusitado intento, donde buscara muerte tan sombría, llenose a la mañana siguiente el barroco de una albura sin igual, que a la distancia parecía ¡un mar de inmensidades! Poco a poco fue ascendiendo aquel blanco tan maravilloso y extendiéndose por la basta región zacateca.

Y entonces todos supieron que la doncella no sólo se presentaba en ese color alburo, sabían cuando estaba triste y lloraba, poniendose sombría. Y si estaba alegre; cantaba y calentaba con el aliento cálido de su voz. Y cuando bajaba para tocarlos con la suavidad de su piel, se daban cuenta de su textura, de su forma,de su aroma y que en todo momento respondía, reaccionaba, comentaba. Y era tan reveladora de su forma con su personalidad como su forma de trasladarse de un lugar a otro ¡inundándolo todo! Ella era y es desde entonces hasta el final de los tiempos ¡la amada neblina que todos conocemos! y que todo lo abarca en este región de historia leyenda y pasión.