Se trata de un mural de aproximadamente 100 metros de longitud, elaborado con miles de trozos de mosaico, vidrio y talavera de diversos colores, en los que se plasman el origen y tradiciones de Zacatlán de las manzanas.

En los 12 mosaicos de aproximadamente 3m de altura, se representan sus símbolos prehispánicos, historias sobre el origen del pueblo e imágenes de indígenas del norte de Puebla, además de edificios históricos como el Palacio Municipal, las cascadas de Tulimán, las sidras que ahí se elaboran y por supuesto, el reloj floral monumental del jardín municipal.

El mural ubicado a un costado del panteón municipal, fue coordinado y diseñado por la artista plástica Metzner-Lynch, teniendo como promotora principal a Mary Carmen Olvera, nieta de los fundadores de la fábrica de relojes de Zacatlán, promoviendo la elaboración del mural entre los lugareños, e invitándolos a colocar trozos de mosaicos en el mismo, con el fin de apropiarlos del espacio.

La obra surgió con motivo de los 300 años de fundación de Zacatlán, documentada el 7 de diciembre de 1714, comenzando su elaboración en 2014 y terminada por etapas; viendo su conclusión e inauguración total el 8 de octubre de 2016.