Un lugar que no debes dejar de visitar son los “Fuertes de Loreto y Guadalupe”, antiguas edificaciones militares de Puebla. Originalmente eran capillas. Se ubican en la zona nororiente de la ciudad, en el cerro conocido como Acueyametepec durante la época prehispánica; en el siglo XVI, los frailes franciscanos construyeron una ermita en la cara este del cerro; posterior a esa edificación se expandió a templo bajo la advocación de San Cristóbal, que finalmente pasó al control de los padres betlemitas, por lo que a la zona se le conoció como cerro de Belén. En la cara oeste se erigió otro templo, al que se le asignó la advocación de la Virgen de Loreto, mientras que en el templo original pasó a dedicarse a la Virgen de Guadalupe.

En 1816, el intendente español Ciriaco del Llano ordenó construir murallas de piedra con revestimientos de cal en torno a los templos, a fin de convertirlos en posiciones militares para prevenir ataques a Puebla de parte de los grupos insurgentes. Así las ermitas se utilizaron a partir de entonces como polvorines. En el caso de Loreto, debido al estado de la ermita, fue necesario reparar los muros, las rampas y el edificio central. En Guadalupe se demolió la ermita y se hicieron repuestos subterráneos de una bóveda y un aljibe. Cabe mencionar que entre los fuertes hay una separación de 928 metros en línea recta. No son de gran tamaño debido a las características del terreno, Loreto, posee baluartes circulares y no tiene foso, mientras que Guadalupe tiene dos pequeños baluartes y un rediente que cubría la entrada.

Debido a la importancia estratégica en la intervención francesa, los fuertes sirvieron de cuartel de operaciones del Ejército de Oriente y punto central de las batallas que se liberaron. La del 5 de mayo de 1862 entre los ejércitos de México, bajo el mando del General Ignacio Zaragoza y del Segundo Imperio Francés, dirigido por Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, cuyo resultado fue la victoria para los mexicanos, ya que con unas fuerzas consideradas como inferiores lograron vencer a uno de los ejércitos más experimentados y respetados de su época. Pero pese al éxito, la batalla no impidió la invasión del país, sólo la retrasó, sin embargo, sería la primera batalla de guerra que México ganaría. Los franceses regresarían al siguiente año, con lo que se libró una segunda batalla en Puebla en la que se enfrentaron 35,000 franceses contra 29,000 mexicanos defensa que duró 62 días y lograrían avanzar hasta la Ciudad de México, lo que permitió establecer el Segundo Imperio Mexicano.

En 1930 los fuertes y la zona aledaña al cerro fueron declaradas propiedad de la nación al servicio al pueblo, y en Loreto se construyó un Museo de Guerra; en 1962, con motivo del centenario de la batalla, el museo se amplió y se dotó de servicios al área del parque. Actualmente, en esta zona se encuentra un monumento donde reposan los restos de Ignacio Zaragoza y su esposa Rafaela Padilla.

También está el Museo de la No Intervención “Fuerte de Loreto” inaugurado en 1972. El recorrido se inicia con una visita al área de banderas, salas históricas, con temas como la Reforma, invasión francesa, la intervención, los ejércitos participantes en esa guerra y el general Ignacio Zaragoza, quien comandó las tropas mexicanas.

En otra sala se encuentran los hechos relacionados, con la batalla de Puebla; el recorrido histórico continúa en la sala del imperio y la oposición juarista a éste; la llegada de Juárez al poder, la restauración de la República y la conformación de la nación.

El museo abre sus puertas al público de martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas, la cuota de admisión es de 41 pesos, entrada libre para niños menores de 13 años, estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial. Los domingos es entrada gratuita.