Su mayor atractivo tradicional y cultural. Es una celebración llena de colorido que suma miles de personas de toda la Sierra Norte de Puebla y turistas de aún más lejos.

El pueblo celebra y agradece la producción de la fruta a la Virgen de la Asunción, patrona de los agricultores, con una misa y con la bendición de los cultivos.

Los espectáculos de fuegos artificiales anuncian el inicio y el final de las fiestas que comienzan cerca del 15 agosto y se extienden por una semana.

Al desfile de carrozas en el que se conoce a la reina de la feria se suman eventos religiosos, culturales y deportivos, torneos, cursos y talleres; conciertos, exhibición y venta de ricas comidas y por supuesto, las manzanas y todos sus derivados.

La fruta se transforma en sidra, refrescos, jugos y otros productos. Con base a ella se preparan dulces, panes y otros alimentos artesanales.

La manzana rayada es la base principal de la economía del lugar, uno que se convirtió en tierra próspera para la producción de la sana y nutritiva fruta, poco después de la conquista española.