Rolando Rodríguez es uno de los trabajadores. Él lleva laborando en este predio desde hace siete años y lo que más disfruta de su empleo es respirar el aire puro. Sabe todos los pasos para que el pino crezca saludable y no se ve en otro lado trabajando, pues toda su vida la ha dedicado al campo de Chignahuapan.

Explicó que el proceso comienza con el semillero, que es en donde instalan las semillas de los pinos. En este espacio pueden germinar hasta 10 mil plantas y en este punto es importante mencionar que no todas se pasan al campo, pues deben de resguardar algunas por si el árbol muere, es decir, que algunos se quedarán en el vivero y seguirán creciendo en este espacio hasta que sean requeridos.

También es preciso mencionar que si hay poca lluvia los productores tampoco se arriesgan y prefieren tener el pino en los viveros para que siga creciendo a exponerlo y matarlo en campo abierto.

Después de estar en un semillero alrededor de un mes, las plantas se pasan a los “conos”, que como su nombre lo dice son conos de plástico que detienen al pino. Luego pasarán otros ocho meses y algunos de este proceso pasarán al campo. Se regarán cada tres días y se podarán continuamente para que tengan la forma del pino tradicional que conocemos, ya que si no lo hicieran sus ramas se “desparramarían”.

Estar en medio de pinos es una experiencia única, se respira diferente, huele diferente y no dimensionas la altura de estos árboles hasta que te pones a su lado y los miras hacia arriba. Para Rolando es increíble que una semilla que tuvo en sus manos se convierta en algo de dicha magnitud y cree que por ello es importante que la gente tome conciencia de que al llevárselos a su casa están tomando una parte de la tierra y deben de darle el cariño que se merecen.

Cuando la gente va y pide su pino para adornar su hogar, Rolando les comparte las indicaciones que necesita y sugiere los lugares en donde pueden llevarlos una vez que termine la navidad. Por ejemplo, en Africam Safari es donde pueden reciclarlo o en este mismo bosque, ya que aquí le encontrarán otra función para que vuelva a la tierra.

Lo que más le gusta cuando llegan las familias a elegir su pino es la felicidad que irradian. Los niños son los más contentos y es un momento de unión entre abuelos, padres e hijos. Esa felicidad se la lleva a su casa, pues sabe que con una compra puede también apoyar económicamente a su familia.

Los precios varían, van desde los 550 pesos a los 910 pesos, dependiendo de las medidas de los árboles. Los más económicos son los de 1.60 metros de diámetro y que cuentan con un metro con 80 centímetros de largo. Mientras que los más caros son de los de 3.01 y 4 metros de largo.

Para esta temporada, tanto el señor Saúl como Rolando esperan vender un aproximado de 300 pinos y al tiempo esperan que los demás productores que se dedican a lo mismo puedan vender la misma cantidad, ya que eso generaría más empleos para el próximo año, pues sus jefes tendrían solvencia económica para contratar a más personal.

Para esta temporada también se registran revendedores y es común ver en la ciudad de Puebla o en carreteras personas que están vendiendo los mismos pinos, pero a precios muy altos. Es por ello que invitan a la ciudadanía a acudir directamente a los plantíos, en donde los productores les darán el precio justo.

Para este año, la CONAFOR invitó a las familias a consumir árboles naturales de navidad provenientes de plantaciones forestales comerciales establecidas por productores mexicanos, ya que eso incentiva la economía rural y genera beneficios ambientales por tener ciclos continuos en la tierra.

El predio visitado por El Sol de Puebla cumple con la regulación y normatividad para garantizar la sustentabilidad y conservación de sus áreas forestales.