Se impulsa economía de Chignahuapan esta temporada

Cuando se habla de Chignahuapan se viene a la mente la navidad, el frío, los adornos navideños y las tradicionales esferas. No obstante, esta demarcación también es reconocida por su producción de pino. No hay un reporte oficial que contabilice la producción de este municipio, pero por su alta comercialización, las autoridades han impulsado ferias como la del pino y la esfera.

Prueba de esta producción es la ex Hacienda de Atlamaxac, un bosque productor de madera y “del servicio ambiental hidrológico”. Este predio está incorporado al programa de servicios ambientales y los árboles que se plantan aquí son utilizados como pinos navideños. Puntualmente la fracción II es parte de la familia de Saúl Rivera, quien considera que el pino es de suma importancia para los chignahuapenses.

Este predio forestal su familia lo ha cuidado por varias generaciones, pero en los últimos 10 años lo han encaminado a los pinos navideños. Aquí ocurre toda la magia, desde subirse a los árboles para recolectar las semillas, el almacén, la instalación en el semillero, el traspaso a los conos, el cuidado posterior y, cuando están listos, los plantan para que crezcan y se conviertan en los pinos frondosos que conocemos.

En este espacio hay pino ayacahuite, que tiene otros nombres, como acalocahuite, acahuite, ocote, pinabete, tuusha, wiyo, wiyoko y está considerado como uno de los pinos más importantes del país. También se encuentra el oyamel, que suele nacer en bosques frescos y con altas precipitaciones pluviales. Se diferencia por su olor, por su color (uno es más verde que el otro) y su textura es diferente.

Aunque ambos llegan a medir hasta 40 metros, aquí permiten cortarlos alrededor de los 5 a 6 años. Cuando tienen esa edad miden aproximadamente dos metros. Dicho corte lo hacen a esta edad debido a que tienen como fin ser trasladados a los hogares y en muchas casas prefieren que el árbol sea pequeño, para que pueda entrar en casa.

El señor Saúl compartió que en cuanto lo cortan, tienen como regla sembrar uno nuevo, pero esto lo hacen hasta junio o julio del siguiente año, que es cuando empiezan las lluvias, ya que si lo hacen antes de esta temporada corren el riesgo de que el árbol “no pegue” y por lo tanto muera. En este predio además del ayacahuite y el oyamel tienen el pino rojo, pero este último no es utilizado como pino navideño, sino que se ocupa principalmente como madera.

Saúl compartió que actualmente hay 4 mil pinos plantados en este lugar y cada año tratan de seguir con la misma cifra plantando nuevos. Para él, el pino es un generador de empleo, ya que las personas de las comunidades aledañas pueden trabajar sembrando, cuidando el vivero o hasta cortando y eso genera mejor calidad de vida.