A finales del siglo XVII fue fundado dicho Convento en la Ciudad de Puebla, por la orden religiosa de San Agustin,
Ubicado en la calle 18 Poniente 103,
Cuenta la leyenda que dicho Convento se fundó inicialmente para auxiliar a las damas olvidadas y abandonadas por los hombres que regresaban a España, y las dejaban o bien eran viudas de los mismos españoles que sucumbian en alguna campaña.
Pues bien dicen que cuando estaba terminado el Convento, el Obispo de Tlaxcala, Fernández de Santa Cruz reunió a las monjas Agustinas para acordar el nombre que se le pondría al Convento, cortaron un pergamino en cien pequeñas partes, con el nombre de las postuladas, uno en cada pedazo de pergamino, mismos que fueron doblados minusiosamente, los introdujeron en una copa de plata, y los agitaron por varios minutos, una vez terminado este ritual, el obispo invito a la madre superiora para sacar un pedacito del pergamino, que tendria el nombre de la que sería la patrona del Convento, todas guardaban silencio y el Obispo hasta dejo de respirar para escuchar el nombre que estaba escrito, SANTA MONICA
DIJO LA MADRE SUPERIORA,
No esa NO! expeto el Obispo, fue Santa pero no virgen, sorprendidas las monjas preguntaron que había que hacer, introduzcan otra vez el nombre, y agiten muy bien la copa, ritual que fue ejecutado cabalmente, durante varios minutos y con violencia se agitó la copa, fue el Obispo, quien se levantó de su aposento y procedió a sacar el trozo de pergamino con el nombre agraciado, lentamente desdoblo el minusculo pedazo de pergamino, y antes de pronunciar su nombre las monjas todas veian la cara del Obispo con los ojos desorbitados, OTRA VEZ SANTA MONICA, no puede ser mascullo el Obispo, no es necesario decir que el terco obispo repitio todo el ritual y por tercera vez salió el Nombre de Santa Monica,
El obispo se hinco, lo mismo hicieron las monjas y En el nombre sea de Dios, dijo el obispo, se bautizó al Convento con el nombre de Santa Monica.
Pasaron los años, Siglos en lo que las Monjas Agustinas atendieron con fervor su humilde mision de auxiliar a las mujeres desprotegidas, fueron exclaustradas, por ordenes del gobierno y regresaron, siguieron pasando los años, tapiaron todas sus puertas a escepcion de la entrada Principal, misma por la que cruzaba al amanecer el clérigo que oficiaba la misa de gallo a las 6.00 A.M y su fiel ayudante llamado Antonio Palacios, quien llevaba las viandas del alimento diario de las monjas, al pasar de los años el tal Antonio, se gano la confianza de las monjas, quienes lo veian deambular por todo el convento, una noche el tal Antonio decidido a traicionar alas monjas
Y sigiloso entro al Convento, sabía en que lugar se encontraban las monedas de oro, producto de todas las acciones que realizaban las monjas para subsistir.
Feliz por haber obtenido un caudal que jamas habia soñado, huyó a la ciudad de Mexico, las monjas al descubrir el robo acudieron con el alguacil mayor, y presentaron la denuncia, raro se hizo que el clérigo habia llegado solo a oficiar la misa matutina,
Y lo que a los gendarmes llamo la atención.
Empezaron las pesquisas y al llegar a la casa que habitaba alla por el barrio del Alto, ninguna razon les dieron,colocandolo como el principal sospechoso.
Antonio Palacios huyó, y al llegar a México visitó algunos bazares, y tienduchas de segunda mano, penso que si entraba a algun almacén famoso sembraria la desconfianza, por su imagen de pobreza extrema, lo primero que compro fue un ajuar completo de Caballero elegante obvio de segunda mano, fue un hermoso traje , elaborado no el mejor terciopelo francés de color negro y los entrebajos de los fuelles en seda roja que había pertenecido a un conde que acaba de fallecer la viuda no lo quiso tener para no tener que recordarlo mas, (eso dijo,) ni mas que ala medida, su imagen cambio totalmente, se miraba en el espejo embelesado por lo que veía, y asi vestido, pago y salió directo a una taberna, dicen que a media noche llego al mesón a dormir la mona, pero que su imagen era deplorable, al amanecer, sudaba a mares y no era capaz de estar de pie pidió al dueño del hostal una carretela que lo trajera a Puebla,
Y asi se hizo, al llegar a Puebla,le ordenó al chófer que lo llevara, ala iglesia del clérigo que oficiaba las misas en Santa Mónica, al llegar el chófer de la carretela, corrió a buscar al cura, mismo que salió presuroso y agitado, al ver al mentado Antonio, se subió ala carretela y ordenó al chofer que se dirigiera al Hospital de San Pedro, en unos cuantos minutos Antonio recibia el auxilio de los medicos de dicho Hospital, alcanzo a confesarse ante el cura y en esa confesion le dijo en donde estaba el botin robado a las monjas, curiosamente al encontrarlo, estaba todo no faltaba un Real, lo cual fue un misterio,
Esa misma noche murió infectado de viruela mal de esa época, al realizar las invesigacuone se supo que el traje habia pertenecido a un conde que habitaba en la Ciudad de México y que había muerto de viruela, los deudos codiciosos ,en lugar de entregar las ropas para su incineracion prefirieron venderlas a un bazar por ser muy bellas y ricas.
A los pocos dias de la muerte de Antonio las monjas celebraron un acto de desagravio en una misa solemne alas 6.00 de la mañana y oraron por el descanso del que hubiera en vida ultrajado el Convento de Santa Monica.
Lo cual lo volvio inexpugnable a través de los siglos.
Dicen es leyenda!
Leyenda obtenida sintetizada y adecuada de los libros:
Leyendas de la Puebla de Los Ángeles!
Profesor Enrique Cordero y Torres.
Historia Compendiada del Estado de Puebla.
Profesor Enrique Cordero y Torres.
Fotografía
Del mismo libro de las leyendas maquillada para efectos de la Leyenda sin afan de lucro.