Chignautla, pueblo lleno de manantiales

Chignautla  es un municipio de la sierra Nororiental del Puebla, su nombre proviene del náhuatl y significa: “nueve aguas abundantes”. Está ubicado a 160 kilómetros al noreste de la capital poblana y limita entre otros con Teziutlán y Tlatlauquitepec. Para llegar hasta el Cristo Rey que se encuentra en la cima del cerro hay que caminar 3 kilómetros. Cada 20 de noviembre se lo celebra con una ceremonia católica que consiste en que las familias suban al cerro desde un día antes para velar a Cristo Rey y al día siguiente muy temprano cantarle las mañanitas. Desde la cima del cerro se pueden apreciar bellísimos paisajes naturales y ver los municipios de Altotonga y Perote en Veracruz. El Cristo Rey fue colocado en ese sitio hace más de 20 años y tiene una altura de 10 metros. A modo de comparación, la imagen de la Virgen de Guadalupe de Xicotepec, la quinta más grande de México, tiene 30 metros de altura.

Existe una leyenda  de cómo brotaron las aguas de Chignautla. Se dice que las cumbres de Chignautla son tres vírgenes tendidas que vivieron los enfrentamientos entre mexicas y totonacas.  Estas doncellas mexicas, hijas de Tepatzin, eran la dulce Ixcaxóchitl, la altiva Quilaztli y la bravía Yaocíhuatl. En el momento en que sus amados partieron a la guerra les juraron esperarlos sobre la línea de divisoria de aquellos dos pueblos.

Cuando su padre les comunicó la muerte de sus guerreros nadie pudo convencerlas de volver al xacalli, donde el fuego se había apagado y el malácatl se había detenido a causa de su ausencia. Fieles a su promesa las jóvenes permanecieron en su sitio formando túmulos donde durmieron el sueño eternamente. Mixtli, la diosa de la niebla, llegó entonces a las montañas y con la cauda sutil de sus ropajes formó el sudario de las tres doncellas. Mixtli abandonó también la dura superficie de la sierra, haciendo emanar de ella el llanto amoroso de las desafortunadas, condensándolas en nueve lágrimas.