La salud pública de Puebla se enfrenta a un nuevo reto que ha cruzado la línea entre el sector ganadero y el bienestar humano. Este lunes 16 de marzo de 2026, la confirmación del primer caso de gusano barrenador en un humano dentro del territorio estatal ha encendido las alarmas no solo de las autoridades, sino de la población en general. Lo que inició como una vigilancia epidemiológica en los límites con Veracruz y Oaxaca, hoy se materializa en una realidad clínica en la Sierra Negra poblana.
Este suceso marca un hito en la historia reciente de la sanidad en el estado. El paciente, un hombre de 81 años originario del municipio de Vicente Guerrero, representa el primer registro oficial de miasis por Cochliomyia hominivorax en nuestra entidad durante el presente ciclo epidemiológico. Según los datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) y la Secretaría de Salud Federal, el contagio ocurrió a través de una herida abierta preexistente, permitiendo que la «mosca del nuevo mundo» depositara sus larvas.