Por: José Carmona
@ppkrmna
Esta espectacular zona arqueológica escondido en el territorio poblano saltó al primer plano de la arqueología mexicana tras una restauración que se llevó a cabo a mediados de los noventa y que duró 18 meses.
Se trata de una zona recientemente excavada, considerada como el centro urbano más grande descubierto a la fecha en Mesoamérica. Las ruinas incluyen una red de caminos de más de 500 calles adoquinadas, más de 3 mil patios individuales o residencias, más de 24 juegos de pelota y una acrópolis muy elaborada con muchos edificios y templos ceremoniales.

Para algunos la visita a este lugar se debe al contacto con los conocimientos ancestrales, para otros simplemente la curiosidad. Sin importar la razón, Cantona es un lugar mágico. Su historia se siente mientras uno transita por las largas escalinatas y observa la exactitud y la majestuosidad de ésta civilización que se cuenta entre las más antiguas.
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Cantona se edificó sobre un derrame basáltico del volcán Jalapasco, y como sus estructuras se levantan sobre la roca volcánica, le dan una apariencia generis. El paisaje está dominado por un sinnúmero de plantas desérticas entre las que predominan yucas, magueyes, nopales y palas, además de algunas coníferas que los restauradores han procurado conservar.
- Concepción de la ciudad
Entre las primeras impresiones registradas sobre el sitio, encontramos las publicadas en 1790 en las Gacetas de Alzate, donde se hace referencia al nombre de Cantona, y no es sino hasta 1855 cuando Henri de Saussure visita la zona y deja asentado que: “Los indios de los alrededores le llaman la ciudad de o del Cantón”. Por su parte, en 1903 Nicolás León pública un texto titulado “Los Monumentos Arqueológicos en Cantona” donde menciona que el verdadero nombre del sitio es Caltonac, palabra proveniente de los vocablos nahuas calli= casa y tonalli= sol, es decir, “casa del sol”

- Importancia
Cantona es considerada la ciudad más urbanizada del México prehispánico. Su extensa red de comunicaciones, con calzadas de hasta 1 km de longitud, permitía un fuerte control de sus habitantes. Además, existían calles amuralladas que bien podían cerrarse fácilmente en caso de una invasión.
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- Acceso
A partir de la Ciudad de Puebla, es necesario tomar la autopista México-Veracruz en dirección Oriente, donde a la altura del poblado de Amozoc se debe tomar la Carretera Federal Puebla-Teziutlán hacia el Norte, hasta llegar al poblado de Oriental. Desde este sitio se debe continuar por la carretera que conduce a Tepeyahualco, punto donde se desprende el camino que dirige a la zona arqueológica.

De igual forma, es posible arribar al sitio desde el estado de Veracruz, partiendo del poblado Perote. En este punto se debe tomar la carretera federal hacia el Suroeste, transitando aproximadamente 22 kilómetros, para después tomar la desviación hacia el Poniente que conduce a Tepeyahualco, desde donde se recorrerá la distancia.
- Horario
Abierto todos los días del año de 09:00 a 18:00 horas y el Museo de Miércoles a Domingo de 09:00 a 18:00 horas.
- Costo de acceso
Entrada general: 55 pesos.